
Los niños con este tipo de conductas muchas veces suelen tener conductas como: Prepotente y obstinado, contradice a sus padres a quienes insulta, les grita y les pega. Fuera de casa es caprichoso, agresivo y demandante. En el colegio ha bajado sus calificaciones, está distraído y pretende estar siempre jugando y nunca escucha a sus padres y él los domine con sus berrinches.
A los niños hay que educarlos desde la cuna, pero cuando esto no se hace por algún motivo, sea el que fuera, requerirá más adelante mayor firmeza para recuperar el control y demostrarle quienes son los que ponen las reglas en la casa que deberá aprender a respetar y cumplir.
Las recomendaciones fundamentales son:
En primer lugar nadie debe gritar, principalmente los niños. Los padres también se tendrán que abstener de hablar a los gritos cuando pierden la paciencia.
En segundo lugar no podrá decir groserías y tendrá buen modo para hablar y los padres deberán hacer lo mismo.
No recibirá ningún regalo o gratificación que no haya merecido y sólo se harán obsequios para los cumpleaños, y para Navidad.
En la calle no deberá pedir nada porque no se le comprará nada, porque desde ahora no recibirá nada sin motivo que lo justifique.
No habrá insultos en la casa de ninguna clase y menos castigos físicos.
Cuando el niño esté en casa tendrá un tiempo para hacer la tarea, leer, o dibujar y otro tiempo para jugar.
El buen comportamiento será gratificado con cosas pequeñas, besos, abrazos, o permisos para ver televisión, u otra cosa que le guste y si no cumple las reglas habrá una sanción que se deberá cumplir con mucha firmeza.
Una gratificación puede ser un puntaje que se le adjudicará cuando haga lo correcto, de manera que al llegar a una determinada cifra pueda ser recompensado con algún premio o permiso.
La sanción no debe ser demasiado severa de manera que se pueda cumplir, como por ejemplo, permanecer sentado sin hablar hasta que se lo permitan y luego pedir disculpas.
Estas reglas deberán estar escritas y a la vista, lo mismo que las sanciones, para que no haya ninguna duda.
Frente a la primera trasgresión se le advertirá primero, diciéndole que no se le permitirá volver a hacer lo que hizo porque recibirá la sanción correspondiente. De manera que si lo vuelve a hacer hay que aplicársela de inmediato sin más vueltas.
Si llora y patalea los padres no deberán involucrarse con él en una pelea sino que tratarán de que se cumpla la sanción, sin gritos y volviéndolo a sentar si se levanta.
Perder la paciencia es perder una batalla que ganará él, perdiendo también todos los resultados obtenidos hasta ese momento.
Los padres deben formar un equipo y estar de acuerdo. Si se apoyan mutuamente el niño no podrá enfrentarlos a los dos y tendrá que aceptar lo que se le indique.
Esto es esencial, porque si el padre dice una cosa y la madre otra el niño aprovecha la división de opiniones para ganar.
Si los padres no se deciden a actuar ahora, cuando su hijo llegue a la adolescencia se atreverá a hacer aún cosas peores porque nunca ha tenido límites.
A los niños no hay que tenerles lástima por ser severo, hay que amarlos y la mejor demostración del amor de un padre es ocuparse de ellos poniéndoles límites y gratificándolos cuando hacen lo correcto.
Si los padres abandonan el rol los niños se dan cuenta y se toman las atribuciones que no les corresponden.
Recuperar el rol y el control de los niños es una tarea ineludible y absolutamente necesaria para evitar males mayores.
Ten en cuenta todas estas indicaciones, si quiere un niño educado, pues enseñale tu mismo.
¡Ponlo en practica!
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
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Fuente: http://mujer.es.msn.com/familia/articulo.aspx?cp-documentid=10523425

El esfuerzo es aquello que nos ayuda a conseguir las metas que nos proponemos y a vencer y superar los obstáculos de la vida diaria. Nos ayuda a resistir y perseverar para conseguir el objetivo a alcanzar.
Si nuestros hijos se dejaran llevar por lo que les apetece en cada momento, seguramente no estudiarían, no ayudarían en las tareas de casa, no organizarían sus cosas, etc. y por consiguiente, cuando sean mayores, no sabrán enfrentarse solos a las dificultades y contratiempos que se le presenten.
Entre los 6 y 12 años, conocido como el periodo sensitivo, es el momento de educarles en hábitos, enseñarles a ser trabajadores, a ser responsables de sus actos, etc.
Los padres se tienen que concienciar que la clave no está en quitarles el sufrimiento a los hijos sino en proporcionarles las herramientas, estrategias y capacidades que les ayuden a enfrentarse a las dificultades.
Cómo educar en el esfuerzo
En primer lugar hay que enseñarles en qué consiste el esfuerzo y el sentido y valor que este tiene. Si se empieza por enseñarles a esforzarse en cosas pequeñas cuando sean mayores serán capaces de hacerlo con las grandes dificultades que la vida les va a deparar.
Los hijos tienen que saber que lo importante es hacer lo que se debe y no lo que apetece. De esta forma aprenderán a controlar los impulsos, vencerán los estados de ánimo, la impulsividad, la impaciencia etc.
Es importante enseñarles a marcarse metas que sean realistas, ayudarles a decidir lo que quieren en un momento de confusión. Les puede ayudar que los padres les hagan preguntas del tipo: ¿Qué quieres hacer en este asunto?, ¿Cuál es tu objetivo?, ¿Qué te propones con esto? Y por consiguiente hacerles ver que todo supone un esfuerzo, pero que merece la pena.
El ejemplo de los padres es fundamental. A los niños les va a ayudar mucho ver que sus padres también se esfuerzan, que no se quejan cuando las cosas no salen según lo previsto, que asumen sus propios errores y que a pesar de las dificultades son capaces de seguir adelante.
Cómo empezar a enseñarles
* Hacerles ver la cara positiva del esfuerzo, presentarlo como algo valioso y necesario que les va a ayudar a alcanzar los objetivos y metas propuestas.
* Es conveniente que los padres provoquen ocasiones en las que los hijos se tengan que esforzar, por ejemplo levantarse temprano, comer algo que no les agrada mucho, realizar alguna tarea de casa que les resulta algo molesta, etc.
* Explicarles que las cosas que se empiezan hay que terminarlas y que no se deben hacer chapuzas. Al principio habrá que ayudarles a ser realistas antes de comenzar algo y enseñarles a prever las consecuencias de sus actos y decisiones.
* La disciplina y el esfuerzo van unidos. Es aconsejable tener un horario, cumplir unas normas en casa, procurar que tengan la mayor parte del tiempo ocupado, realizar algún tipo de deporte, implicarlos en el cuidado de los hermanos pequeños, etc.
* Los padres son los que mejor pueden ayudar a los hijos a vencer las impaciencias, superar el aburrimiento, la indecisión, los impulsos, los cambios de humor etc. Los niños al principio no saben ponerle nombre a lo que les ocurre y por ello los padres deben ayudarles no solo a descubrirlo, sino también a encontrar la forma de superarse y vencerse a sí mismos.
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Fuente: http://www.naturpsico.net/la-llegada-de-un-hermano-como-afrontarlo/

La llegada de un miembro de la familia, como en el caso de la llegada de un hijo es un acontecimiento único en la familia, los sentimientos de amor, entusiasmo y felicidad son los protagonistas durante los primeros días hasta que poco a poco se va cobrando la normalidad y se vuelva a sentir la rutina de cada día.
Los primeros momentos en los que se trae un hijo al mundo, son muy especiales y únicos, sobretodo porque los sentimientos del principio son indescriptibles y tan grandes que no se puede explicar con palabras.
En las familias donde ya se goza de la alegría de un hijo rondando por la casa, es donde mas precavidos se ha de ser, pues para el niño supondrá ocupar el segundo puesto en la lista de atenciones y reclamos y se verá postergado a un segundo plano.
Para evitar que el niño se sienta abatido y empiece a manifestar conductas rebeldes y frecuentes llamadas de atención es imprenscindible atenderlo con la mayor delicadez y atención, haciendo entender que no se sentirá solo en ningun momento y que tiene el apoyo de sus padres.
También es verdad que según la edad del niño, se producirán esos normales ataques de celos que suelen manifestar la mayoria de los niños cuando aparece un hermano en casa.
Los niños que manifiestan celos hacia los hermanos y comienzan a expresar una conducta desobediente, maleducado e incluso hiriente con sus propios padres, deben ser conducidos con la mayor de las atenciones, pues ellos al no tener conciencia de lo que si hacen esta mal o bien, los padres deben armarse de fuerza y comprensión para hacerle comprender al niño, que no ocupa un segundo puesto en el afecto y cariño dentro de la familia.
Los padres deben ser flexibles, hablar con el niño y entenderlo en sus rabietas pero sin llegar a consentirlo para que haga y sienta lo que quiera, es lo mas aconsejable pues evitarán que el niño cometa ciertos errores.
Deben incluir al niño en las tareas de atender a su otro hermano, bañarlo, asearlo, darle de comer.. que ayude en las tareas de la casa e incluso que juegue con su hermano con la supervisión de los padres, le hará sentir seguro y puede adoptar hasta una actitud de protector con su hermano que será muy beneficiosa para el crecimiento de su desarrollo intelectual.
Lo menos aconsejable y por supuesto una actitud equívoca, es dejar el niño solo, consentirle cada cosa que quiera hacer y su comportamiento, para que no estorbe sobre la atención del otro hijo.
Con eso solo se conseguirá que el niño se aleje sentimentalmente de los padres y desarrollará una independencia demasiado rápida para su edad.
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Fuente: http://www.naturpsico.net/rinofilia-cuando-el-olor-se-convierte-en-obsesion/
Muchos son los olores que, en cierto sentido y salvo excepciones, podemos disfrutar todos los días. El que puedan ser o no positivos y que nos gusten, ya eso es cuestión personal de cada cual, y precisamente sobre este punto no vamos a incidir en este artículo.
Pero a veces, el olor también se puede convertir en una auténtica obsesión.
Rinofilia, cuando el olor se convierte en obsesión
La rinofilia es una obsesión que siente la persona hacia los olores, ya que tiene un marcado gusto por ellos, y éstos pasan a ser el centro de atención.
Tiene una marcada relación con lo que se viene a denominar como olfato sexual, ya que el sujeto sólo consigue la excitación a través de los olores, motivo por el cual, incluso, puede provocar la falta de orgasmos.
Según el olor que produce esta parafilia, existen diferentes tipos de rinofilia:
- Antolagnia: Consiste en una pasión desmedida por el olor de las flores, hasta el punto que puede llegar a convertirse en una obesión realmente seria.
- Olfatofilia: El olor que excita se corresponde principalmente con los olores corporales, como los aromas de los propios genitales o la transpiración.
- Osmolagnia: Se trata de erotizar el olor fétido los productos corporales en descomposición, como pueden ser las flatulencias o los excrementos.
- Renifleurismo: El individuo obtiene el placer a través del olor de la orina.
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Fuente: http://www.hoymujer.com/alma/Autoconocimiento/Aprender,vivir,sola,tras,80650,04,2009.html

Pasos para volver a empezar:
1. El primer paso. Es el más obvio, pero también el más difícil de conseguir: no te sientas culpable por haberte divorciado ni asumas las etiquetas que otras personas quieran darte por tu nueva situación. Recuerda que ni eres la víctima de un fracaso, ni una egoísta que sólo piensa en sí misma.
2. Pasa página. Una vez que hayas firmado el divorcio, asume las consecuencias y no pierdas energía reclamando lo que no se te ha dado. Supera la revancha y trata de preservar en tu recuerdo las cosas buenas. Sin resentimiento es más fácil quererse a una misma y ser feliz.
3. Tampoco idealices la soltería. Según el autor de “Trucos y consejos para sobrevivir a un divorcio” (Edimat Libros), Adolfo Pérez Agustí, “tras éste hay una etapa de euforia por la sensación de liberación, pero lo que llega es una nueva vida con nuevos problemas, no una vida perfecta”.
4. Redecora tu casa. Líbrate de la lámpara que él se empeñó en comprar, de las fotos en común y del jarrón que te regaló tu suegra. Cambiar las cortinas o la colcha de la cama puede marcar el inicio de una nueva etapa y te hará sentir más cómoda y dueña de tu propio espacio.
5. Disfruta de la amplitud. Enhorabuena, por fin te van a caber todos los zapatos, las faldas, las camisas y las chaquetas en el mismo armario. Adopta una actitud positiva y no vivas como un trauma el dormir en una cama vacía, míralo como la suerte de tener para ti sola una cama mucho más ancha.
6. Aprende a cocinar para uno. Hay personas que, tras un divorcio, pierden las ganas de cocinar y sólo comen bocadillos y ensaladas. Error. Compra ollas y sartenes pequeñas, o bien cocina y congela. El placer de comer bien te ayudará a vivir más feliz y saludable.
7. Ve sola al cine. Descubrirás el placer de que nadie te haga comentarios inoportunos y todas las palomitas serán para ti. También te darás cuenta de que no pasa nada por ir a una boda desparejada. En muchos ambientes la pareja es una convención social más que una necesidad real.
8. No te mires tanto el ombligo. Busca algún tipo de proyecto donde tengas que colaborar con otras personas y te ilusiones. Puede ser de tipo solidario, como trabajar de voluntaria o bien tener un cariz más lúdico, como apuntarte a un curso de baile o a un grupo de senderismo.
9. Mímate. Sácate el abono de un spa, queda a tomar café con las amigas, da largos paseos, haz ejercicio y cuida tu alimentación. Tu vitalidad también está influida por lo que piensas, lo que dices, lo que lees, la música que escuchas y el lugar donde vives. No hagas de tu vida un trabajo que nunca acaba.
10. No tengas prisa por iniciar otra relación. Vive el duelo de la pérdida y toma conciencia de quién eres y cómo eres cuando estás sola. La búsqueda obsesiva de una pareja es una trampa que te volverá poco selectiva y podrías acabar con quien no te favorece.
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