Fuente: www.aseteccs.com



1.
Ser consciente de que el diagnóstico de cáncer no es necesariamente una sentencia de muerte.

2. Ser consciente de que siempre hay muchas posibilidades de disfrutar de la vida y participar en ella.

3. Hacer planes para el futuro, no renunciar a conseguir nuevas metas.

4.
No culparse cuando el curso de la enfermedad no evoluciona como hubiéramos deseado.

5. Seguir los consejos dados por el médico y equipo asistencial.

6. No sentirse solo o desamparado. Recuerde que constituye un elemento importante en su recuperación.

7. Luchar contra el sentimiento de soledad. No permitir que las relaciones entre familiares y amigos sean diferentes a como eran antes del diagnóstico.

8. Recordar que es exactamente la misma persona de siempre.

9. Ser consciente de lo que realmente puedo y no puedo hacer.

10.Procurar no relegar en otras personas aquellas actividades que usted realmente pudiera realizar.

11.Intentar describir la enfermedad en términos de esperanza. Sentirla como un desafío y no describirse com una víctima.

12.Perseguir la felicidad y evitar las situaciones estresantes.

13.Intentar descargar emociones y sentimientos negativos.

14.Practicar relajación e intentar visualizar la recuperación.

15.Mantener una postura de esperanza.

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Fuente: www.aseteccs.com

El cáncer aún es visto por muchos como una enfermedad con pocas posibilidades de curación o con ninguna, y por ello su diagnóstico produce un impacto emocional mayor que cualquier otro diagnóstico.

A la hora de evaluar las posibilidades de remisión del cáncer se tiende a pensar que éstas dependen exclusivamente del tipo de cáncer diagnosticado. Pero en la práctica clínica los resultados no siempre cumplen las predicciones.


No hay dos cánceres iguales y por tanto que se comporten del mismo modo y de esto es importante que sea consciente el paciente.

La salud empieza a entenderse como resultado de la interacción entre lo físico, ambiental y psíquico, y cada vez son más los profesionales que admiten el papel que las emociones y actitudes juegan en la curación del cáncer. Es un hecho demostrado la interconexión entre los procesos mentales y el funcionamiento de nuestro organismo, por ello en la curación es importante un tratamiento dirigido a sanar el cuerpo como a procurar mantener un equilibrio psicológico.

Las emociones y actitudes negativas al enfrentarse a la enfermedad, pueden ser más dañinas que ésta porque pueden interferir en el tratamiento.

Hay que intentar hacer comprender al paciente que para enfrentarse al cáncer, es necesario que el cerebro registre emociones positivas y así aumentar las habilidades inmunológicas para luchar contra el cáncer y, que por tanto, la sanación no es exclusiva de la medicina, sino que el propio enfermo juega un papel fundamental en ella.

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Fuente: www.prepare.org

Sepa cuándo necesita ayuda de un profesional

Los niños son increíblemente flexibles, pero pueden verse profundamente afectados por un trauma o una pérdida. A veces un consejero puede ayudar a un niño al brindarle un lugar seguro para hablar sobre lo que pasó y sobre sus sentimientos.

La ayuda de un profesional es buena idea si el niño muestra alguno de estos cambios por más de tres meses después del desastre:


• Problemas en la escuela con el comportamiento o los estudios.

• Explosiones de enojo.

• Aislamiento de las actividades sociales normales o del juego con otros niños.

• Pesadillas o problemas con el sueño frecuentes.

• Problemas físicos como náuseas, dolores de cabeza, pérdida o aumento de peso.

• Ansiedad intensa o comportamiento evasivo causado por recuerdos de lo que pasó.

• Depresión o una sensación de no tener esperanzas sobre la vida o el futuro.

• Problemas con el uso del alcohol o las drogas.

• Práctica de comportamientos peligrosos.

• Preocupación continua sobre lo que ocurrió hasta que se convierte en el centro principal de su vida.

Ciertos acontecimientos pueden hacer que un niño se vuelva más vulnerable a tener problemas. Si un
niño ha sufrido pérdidas recientemente como las que resultan de un divorcio, fallecimiento de alguien cercano o mudanza a un nuevo vecindario, es posible que se sienta especialmente abrumado por el desastre.

Una situación traumática puede reactivar las emociones relacionadas con traumas anteriores y
esto puede ser sobrecogedor.

Ver a un consejero no significa que el niño tenga un problema mental o que usted le ha fallado. Después de un trauma, muchos adultos y niños sienten que es útil hablar con un consejero con capacitación especial en reacciones post-traumáticas que les puede ayudar a entender y hacer frente a sus sentimientos.

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Fuente: www.prepare.org

En la familia: Mantenga las rutinas de la familia (comidas, actividades, hora de dormir). Esto ayuda a niños de cualquier edad. También permite a los niños sentirse seguros y en control
de la situación. Dentro de lo posible, los niños deben quedarse con las personas que sean más conocidas y con las que estén más cómodos.

Necesidades especiales: Acepte las necesidades especiales de los niños permitiéndoles depender un poco más de usted por un tiempo. Si lo necesitan, dé más abrazos, deje que tengan la luz encendida cuando van a dormir o que no duerman solos o que vuelvan a tener su osito o manta favorita, y muestre que no le importa que estén más apegados a usted.

Cobertura de los medios de comunicación: Los mensajes o imágenes inesperadas que aparecen en televisión asustan y causan la reaparición de problemas relacionados con el estrés. Además, cualquier persona que ve la cobertura sobre el desastre puede convertirse en lo que se denomina una “víctima secundaria” y puede sufrir problemas emocionales y físicos. Es mejor no dejar que los niños vean la cobertura del desastre en las noticias.

Sentimientos y reacciones:Los niños expresan sus sentimientos y reacciones de formas distintas. Si usted acepta esto, puede hacer una diferencia en el modo en que sus hijos se recuperan del trauma. Esto significa que tendrá que aceptar que algunos niños reaccionarán alejándose sin poder hablar del asunto,mientras que otros se sentirán intensamente tristes y enojados en algunos momentos y en otros, actuarán como si nada hubiese sucedido. Los niños suelen confundirse con respecto a lo ocurrido y a sus propios sentimientos.No todos tienen reacciones inmediatas; algunos tienen reacciones que aparecen días,semanas y hasta meses después y algunos nunca tienen una reacción.

Hablar sobre lo ocurrido:
• Escuche y acepte los sentimientos de los niños.
• Dé respuestas sinceras, simples y cortas a sus preguntas.
• Asegúrese de que entienden sus respuestas y el significado que usted les quiere dar.
• Use palabras o frases que no confundan al niño ni hagan que el mundo sea más aterrador.
• Dé oportunidades a los niños para que hablen entre ellos sobre lo que pasó y cómo se sienten.
• Dé a los niños una explicación sincera si usted se siente tan enojado que no quiere hablar sobre lo que pasó. Considere tomarse un tiempo de descanso y pedirle una mano a un amigo de confianza de la familia.
• Si los niños hacen la misma pregunta una y otra vez es porque están tratando de entender, tratando de encontrarle sentido a la interrupción y confusión en su mundo. Los niños más pequeños no entenderán que la muerte es permanente, así que las preguntas repetidas se deben a que esperan que todo vuelva a la normalidad.
• Si un niño se siente culpable, pídale que explique que pasó. Escuche con atención para ver si se siente responsable por algo. Explique la situación y recalque que nadie, en particular él o ella, podría haber evitado lo ocurrido.
• Deje que la escuela ayude. Los maestros de la escuela pueden notar cambios en el comportamiento del niño y responder para ayudar al niño a hacer frente a la situación.
• Aunque usted sienta que el mundo es inseguro, tranquilice a su niño diciendo, “Ya se acabó. Ahora haremos todo lo posible para mantenernos seguros. Juntos podremos ayudar a que las cosas vuelvan a la normalidad”.
• Esté atento para ver si los niños tienen preguntas y quieren hablar sobre el tema.
• Demuestre su cariño y apoyo. Los niños lo necesitan mucho en este momento.

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jueves, 22 de enero de 2009

Enuresis un problema nocturno

Fuente: http://www.aepap.org

Tener enuresis significa orinarse de manera involuntaria a una edad en la que el control de la micción debería estar establecido. Generalmente nos referimos a mojar la cama (enuresis nocturna), aunque también existe la enuresis diurna. La enuresis será primaria cuando nunca existió control y secundaria cuando se consiguió el control durante más de 3-6 meses y se perdió en un momento dado (mas allá de un simple accidente). La más frecuente, con gran diferencia, es la enuresis nocturna primaria.


¿Cómo se puede ayudar al niño?

Se puede considerar normal que el niño se haga "pis" en la cama hasta los seis años. Lo mejor es o intervenir hasta esa edad. Tampoco debe hacerse de la enuresis un gran asunto familiar. A la mayoría de los niños les da vergüenza hacerse "pis", por eso es de ayuda que la familia lo apoye y muestre una actitud positiva. No hay que enfadarse ni castigar al niño si moja la cama, pues lo único que se puede conseguir con ello es empeorar las cosas.

Hágale saber que muchos otros niños de su edad mojan la cama. También le consolará saber que otro miembro de la familia ha tenido el mismo problema. El conocer que otros han estado afectados igual que él, le ayudará a enfrentarse con el problema.

Despertar al niño en mitad de la noche para llevarlo al baño no sirve de gran ayuda, dado que el niño no se despierta por sentir él mismo la necesidad de orinar y suele recaer en cuanto sus padres dejan de levantarlo.

Cuando el niño esté preocupado y motivado para ello, puede llevar un calendario o diario y registrar los días secos y mojados para ver los progresos. Por supuesto, celebrar cada noche seca. Animarlo es a menudo la mejor manera de enfrentarse a su problema.

La intervención psicológica consiste en la llamada Terapia Cognitiva, que no es màs que la explicación y toma de conciencia por parte de los padres y del niño, la aclaratoria de mitos y falsas creencias respecto a la enfermedad y la liberación del sentimiento de culpa si lo hubiera.

Además se emplean tècnicas de Modificación de Conductas que conllevan a un mejor manejo de la situación en crisis y en la vida diaria, y por último se emplean tècnicas de Relajación concebidas para reducir los niveles de ansiedad tanto en el paciente como en sus padres.

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